Tuve el honor de conocer al autor el año 1994, el mismo día que acudió al estreno de su obra La Chunga, la cual dirigí y fue representada en el Teatro Rajatabla en Caracas, Venezuela.
Esta pieza recibió grandes elogios del público y la crítica y, más importante aún, de su creador.
Hoy en día tengo el privilegio de contar con la amistad y el aval del autor para la realización de Ojos bonitos cuadros feos, una de sus piezas más recientes.
En el menú de la izquierda su última misiva del mes de enero de este mismo año.

En un encuentro con el autor, me comentó que Ojos bonitos, cuadros feos, había sido inspirada en un hecho real del que se había enterado a través de la prensa.
Una vez más, con esta obra me encontré identificada con el estilo tan personal del autor, en el que entreteje los tiempos y da espacio a los sueños y emociones de sus personajes.

Vargas Llosa ha comentado en varias oportunidades su admiración por el teatro como un "género privilegiado" que le permite expresar lo que ningún arte puede expresar mejor y en vivo.
Al igual que La Chunga, encontré en Ojos bonitos un iceberg semi-sumergido muy potente en situaciones aparentemente cotidianas y seres mundanos pero con un contenido trascendental, que aspiro haber expresado en el tema que les incluyo en el dossier.
Dar a conocer el trabajo de Vargas Llosa como dramaturgo con toda la fuerza poética que sus piezas contienen, es nuestra gran aspiración.

El concepto de la pieza en torno a luces, escenografía y vestuario así como la dirección en general tendrá como objetivo central realzar ese "realismo mágico" que capto en las piezas de Llosa. Para ello, junto con mi director técnico, hemos estado trabajando en una propuesta de escenografía e iluminación que sugiere tres áreas espacio-temporales: el apartamento de Eduardo en el centro y dos áreas no definidas detrás y al frente. En estas áreas ocurre el contenido lírico de la obra.

Los espacios llegan a combinarse mezclando lo real con lo mágico, lo temporal con lo atemporal. Allí es donde vemos a los personajes en sus momentos privados y donde emerge la memoria de Alicia, a veces compartiendo con Rubén dicho espacio, otras con Eduardo, algunas con ambos.

Las paredes del departamento de Eduardo Zanelli fungirán de lienzos que se transparenten permitiéndonos ver el mundo interior de sus personajes. En otros momentos mostrarán proyecciones de obras pictóricas relacionadas con el texto, siendo la obra de Piet Mondrian foco central o icono de la temática de la pieza que aprecio en la obra: la muerte del espíritu humano cuando se desconecta de su verdadera pasión.

En síntesis nuestra propuesta escénica aspira cristalizar ese "inquietante laberinto de ángeles, demonios y maravillas" al que hace referencia el autor cuando habla de su fascinación por el teatro y su imaginería.

Bonnie Morín

 

INTRODUCCIÓN

 

Tuve el honor de conocer al autor desde el año 1994, el mismo día que acudió al estreno de su obra La Chunga, la cual dirigí y fué representada en el Teatro Rajatabla en Caracas, Venezuela.

Esta pieza recibió grandes elogios del público y la crítica, y más importante aún de su creador.

Hoy en día tengo el privilegio de contar con la amistad y el aval del autor para la realización de Ojos bonitos cuadros feos una de sus piezas más recientes.

Adjunto su última misiva del mes de enero de este mismo año.

 

En un encuentro con el autor, me comentó que Ojos bonitos, cuadros feos, había sido inspirada en un hecho real del que se había enterado a través de la prensa.

Una vez más, con esta obra me encontré identificada con el estílo tan personal del autor, en el que entreteje los tiempos y da espacio a los sueños y emociones de sus personajes.

Vargas Llosa ha comentado en varias oportunidades su admiración por el teatro como un "género privilegiado" que le permite expresar lo que ningún arte puede expresar mejor y en vivo.

 

Al igual que la Chunga, encontré en Ojos bonitos un iceberg semi-sumergido muy potente en situaciones aparentemente cotidianas y seres mundanos pero con un contenido trascendental, que aspiro haber expresado en el tema que les incluyo en el dossier.

Dar a conocer el trabajo de Vargas Llosa como dramaturgo con toda la fuerza poética que sus piezas contienen, es nuestra gran aspiración.

 

El concepto de la pieza en torno a luces, escenografía y vestuario asi como la dirección en general tendrá como objetivo central realzar ese "realismo mágico" que capto en las piezas de Llosa. Para ello, junto con mi director técnico, hemos estado trabajando en una propuesta de escenografía e iluminación que sugiere tres áreas espacio-temporales: el apartamento de Eduardo en el centro y dos áreas no definidas detrás y al frente. En estas áreas ocurre el contenido lírico de la obra.

Los espacios llegan a combinarse mezclando lo real con lo mágico, lo temporal con lo atemporal. Allí es donde vemos a los personajes en sus momentos privados y donde emerge la memoria de Alicia, a veces compartiendo con Rubén dicho espacio, otras con Eduardo, algunas con ambos.

 

Las paredes del departamento de Eduardo Zanelli fungirán de lienzos que se transparentan permitiéndonos ver el mundo interior de sus personajes. En otros momentos mostrarán proyecciones de obras pictóricas relacionadas con el texto, siendo la obra de Piet Mondrian foco central o icono de la temática de la pieza que aprecio en la obra: la muerte del espíritu humano cuando se desconecta de su verdadera pasión.

 

En síntesis nuestra propuesta escénica aspira cristalizar ese "inquietante laberinto de ángeles, demonios y maravillas" al que hace referencia el autor cuando habla de su fascinación por el teatro y su imaginería.

 

Bonnie Morín